Shakiremys colombiana: el fósil que une ciencia, identidad y cultura en pleno desierto de La Tatacoa
Un estudio científico publicado en Papers in Palaeontology acaba de presentar al mundo a Shakiremys colombiana, una tortuga prehistórica descubierta en el desierto de La Tatacoa. El hallazgo realizado por investigadores del Museo de La Tatacoa y la Universidad del Rosario no solo amplía el mapa evolutivo de las tortugas sudamericanas, sino que conecta a colombianos dentro y fuera del país a través de un inesperado homenaje cultural.
Una especie que mezcla ciencia y simbolismo nacional
La nueva tortuga, cuyo nombre hace referencia a Shakira, fue identificada a partir de un cráneo completo y dos caparazones articulados, un nivel de preservación extraordinario para esta región. Los ejemplares, hallados en el Bioma de La Venta, pertenecen a un linaje único y poco comprendido dentro de la familia Podocnemididae, lo que convierte este descubrimiento en un aporte mayor a la paleontología del continente.
Para colombianos en el exterior, la noticia trasciende lo científico: representa una pieza de identidad que emerge desde el territorio y se proyecta al mundo académico. La dedicatoria a Shakira —un símbolo global de la cultura latina— funciona como puente emocional entre quienes están en el país y quienes construyen vida en el extranjero.
La anatomía en mosaico que desconcertó a los investigadores
El cráneo plano, las órbitas orientadas hacia arriba y una combinación de rasgos propios de distintas subfamilias llevaron al equipo a concluir que Shakiremys colombiana podría ser el miembro más basal de un clado que une a Peltocephalinae y Erymnochelyinae.
Tomografías computarizadas y reconstrucciones 3D revelaron que se trataba de una especie versátil, capaz de habitar desde aguas turbias hasta corrientes claras, probablemente con una dieta omnívora. El caparazón, plano y casi rectangular, incluye un gular alargado poco común incluso en tortugas fósiles sudamericanas.
Voces del territorio y análisis del equipo científico
La investigación no solo involucró a académicos. Habitantes de la zona, como Jair Díaz, participaron en las excavaciones. “Había algo diferente en la forma del fósil; nunca habíamos visto algo igual aquí”, recuerda Andrés Vanegas, director del Museo de La Tatacoa.
El paleontólogo Edwin Cadena resume el impacto del hallazgo: “Es una especie que aporta piezas clave para entender cómo evolucionaron las tortugas en los ecosistemas tropicales del Mioceno”.
Un descubrimiento que abre nuevas preguntas para el futuro
La Tatacoa se ha convertido en un laboratorio natural para entender la vida prehistórica del trópico. Este nuevo registro fósil refuerza la importancia científica del territorio y amplía el horizonte para futuras investigaciones.
¿El próximo paso? Profundizar en cómo estas especies coexistieron en un ecosistema tan complejo.
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