El gobierno de Donald Trump intensificó este jueves su pulso con Harvard al revocar la certificación que le permite inscribir estudiantes internacionales. La decisión, anunciada por la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem, desató un enfrentamiento judicial inmediato: Harvard calificó la medida de “ilegal” y presentó una demanda que derivó en una orden judicial temporal que frena el plan de la Casa Blanca.
La universidad más antigua de Estados Unidos cuenta con cerca de 7.000 estudiantes internacionales, que representan más de una cuarta parte de su matrícula. El gobierno acusa a la institución de incumplir la ley y de no adoptar suficientes medidas para combatir el antisemitismo en el campus.
El conflicto se enmarca en una estrategia más amplia de la administración Trump para restringir visas y controlar el ingreso de estudiantes extranjeros, una política que ya ha generado caos y protestas en varios campus del país.
Noem advirtió que Harvard tiene 72 horas para entregar registros disciplinarios y datos de estudiantes internacionales de los últimos cinco años.
También exigió entregar videos, audios y documentos de actividades “ilegales o violentas” en el campus.
La Casa Blanca congeló miles de millones de dólares en subvenciones y amenazó con eliminar la exención tributaria de la universidad.
La jueza que otorgó la orden de restricción temporal permitirá que los estudiantes continúen sus clases mientras avanza la batalla legal.
La decisión amenaza directamente a miles de estudiantes extranjeros y envía un mensaje a todas las universidades estadounidenses sobre el poder del Ejecutivo en temas migratorios. Para Harvard, con un fondo patrimonial de 53.000 millones de dólares, el pulso con Trump es también una disputa sobre autonomía académica y libertades civiles.
“Que esto sirva de advertencia a todas las universidades del país”, escribió Noem en X.
Harvard, por su parte, aseguró que “esta acción de represalia amenaza con causar un daño grave a la comunidad académica y a la misión de investigación”.
Analistas consideran que el enfrentamiento refleja no solo una lucha por políticas de inmigración, sino un debate más profundo sobre la independencia de las instituciones educativas frente al poder político.
Más información y contexto sobre esta disputa se puede seguir en nuestra sección de últimas noticias.
El desenlace del caso Harvard vs Trump podría marcar un precedente para la relación entre el Estado y las universidades en Estados Unidos. Mientras tanto, miles de estudiantes internacionales esperan con incertidumbre el resultado de una disputa que podría definir su futuro académico.
Datos basados en comunicados oficiales de la Casa Blanca y Harvard, reportes judiciales y seguimiento de medios internacionales como The New York Times.
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