Cali entre el miedo y la acción: atracos y terrorismo preocupan a migrantes latinos

La seguridad en Cali atraviesa un momento crítico tras el ataque terrorista del pasado 21 de agosto contra la Base Aérea, que puso en alerta a autoridades y ciudadanía, y avivó el debate sobre la capacidad de respuesta institucional.

Simultáneamente, videos de ladrones en motocicletas atracando a conductores y transeúntes circulan constantemente en redes sociales, aumentando la percepción de vulnerabilidad entre locales y migrantes latinos que siguen las noticias desde el exterior.

El secretario de Seguridad y Justicia de Cali, Jairo García, aseguró que la Alcaldía mantiene vigilancia activa y ha creado un grupo especial de investigación con la Policía Metropolitana para identificar responsables de los robos difundidos en plataformas digitales.

No todos los videos difundidos corresponden a delitos. Por ejemplo, lo ocurrido en La Tertulia fue una riña, no un hurto. La Policía coordina con la dirección del museo para garantizar la seguridad de visitantes y transeúntes.

El general Henry Bello destacó que recientes operativos focalizados permitieron la captura de un delincuente armado que cometió hurto calificado a ciudadanos en vehículo, y recordó la presentación de diez miembros de la banda ‘Los Sagaces’, responsables de múltiples atracos en el centro de la ciudad.

El analista político Eduardo Llano advierte que los ataques terroristas generan efectos que trascienden lo inmediato: miedo generalizado y fortalecimiento de estructuras criminales fragmentadas. Señala que en Cali no existe crimen organizado centralizado, sino múltiples actores ligados al conflicto armado y narcotráfico internacional.

Llano enfatiza la necesidad de un pacto regional y nacional por la seguridad entre Alcaldía, Gobernación y Gobierno Nacional para recuperar el control territorial y evitar que la ciudadanía recurra a la justicia por mano propia.

Por su parte, Felipe Fernández, consultor en seguridad y paz, asegura que la atención a amenazas extremas puede descuidar la vigilancia cotidiana: “Un atentado terrorista golpea simbólicamente, pero los atracos diarios erosionan la confianza en la institución y afectan la convivencia, la salud mental y el comercio”.

Fernández concluye que la percepción de inseguridad aumenta cuando los ciudadanos conectan mentalmente el terrorismo con la amenaza inmediata de ladrones en moto, generando sensación de riesgo permanente.

Cali enfrenta un entramado de riesgos que exige coordinación efectiva entre autoridades y participación ciudadana. Migrantes latinos que siguen la ciudad desde el exterior deben conocer que, más allá de los ataques aislados, los retos cotidianos requieren atención constante para garantizar la seguridad y confianza en la ciudad.

Redacción – EsferaDigital.News

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