Cali atraviesa un momento crítico que exige liderazgo arraigado, conocimiento del territorio y compromiso con su gente. Sin embargo, las recientes decisiones del alcalde parecen ir en la dirección contraria, ha optado por traer funcionarios de otras regiones, especialmente de Bogotá, en lugar de confiar en el talento local. Y ahora, como si fuera poco, lo mismo está ocurriendo con la elección del nuevo contralor distrital.
No se trata de un capricho ni de una defensa ciega del localismo. Es una decisión política y simbólica que, en el fondo, desconoce a Cali. Cuando desde la Alcaldía se impone un modelo en el que los cargos clave terminan en manos de personas ajenas a la ciudad, se envía un mensaje claro: que aquí no hay gente capacitada, que los caleños no dan la talla. Y eso, además de ser falso, es profundamente irrespetuoso.
¿Dónde quedan los profesionales caleños que han dedicado su vida al servicio público? ¿Dónde los técnicos que han estudiado y trabajado en el territorio? ¿Los líderes sociales, los académicos, los funcionarios de carrera que conocen el ADN de la ciudad? Todos ellos parecen haber sido relegados en favor de perfiles foráneos que, aunque puedan ser competentes en el papel, desconocen la realidad caleña.
La elección del contralor distrital es otro ejemplo lamentable de esta tendencia. En lugar de garantizar un proceso transparente, meritocrático y con enfoque territorial, lo que se ha visto es una pugna por imponer nombres desde fuera, respondiendo más a intereses políticos que al verdadero control fiscal que necesita la ciudad. ¿Cómo puede ejercer vigilancia efectiva alguien que no entiende las dinámicas, las urgencias ni la historia reciente de Cali?
Cali no necesita interventores disfrazados de funcionarios ni tecnócratas sin raíces. Necesita gestores con sentido de pertenencia, que se la jueguen por la ciudad porque la conocen, la sienten y la viven. Que no vean a Cali como un peldaño en su carrera profesional, sino como el lugar donde realmente quieren hacer la diferencia.
Señor alcalde, rectifique. La ciudad no votó para que se importaran soluciones empaquetadas ni para que se repartieran los cargos entre círculos cerrados. Cali votó por un cambio con identidad, con transparencia y con rostro caleño. Ese mandato no se puede traicionar.
Alcalde, usted se presentó como un caleñísimo convencido. Sea consecuente con ello y valore la experticia, el talento y el amor de los muchos profesionales locales que, con compromiso y conocimiento, pueden aportar a sacar esta ciudad adelante.
Por: Patricia Alaeddine
Abogada, politóloga y Gestora cultural
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